lunes, 13 de julio de 2015

Capítulo IV, Cartas a Isabella











CAPÍTULO IV

Ay Isabella, hay situaciones por las cuales la vida deja de tener sentido por un momento. Pueden ser eventos como la pérdida de un trabajo, un divorcio, una mala situación financiera, enfermedades o perder a un ser amado, por muerte o por alguna otra circunstancia.

No importa la situación, dónde te encuentres o con quién. Lo que es seguro es que después de ese instante la vida pierde su sentido. Pierde sentido el trabajar, el ir a estudiar. Pierde sentido seguir con tus actividades cotidianas y uno deja de apreciar los buenos momentos, los pequeños detalles. Puede que reacciones con ira, llanto, ansiedad, miedo o que entres en un estado de shock y no reacciones en lo absoluto. Y puede que esta etapa dure días o semanas. Pero incluso en esos momentos, mi pequeña, Dios nos enseña algo.

Dios permite pasar por este tipo de experiencias para que nuestra fe sea fortalecida y crezcamos espiritualmente. Dios permite que pasemos por estas experiencias porque nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Y es aquí, en medio del valle, que lo mejor de para nosotros puede manifestarse.

Sé, Isabella, que no has tenido momentos sin sentido en la vida, todavía. Y no puedo, por más que quisiera, evitar que te encuentras en un momento así, pero lo que puedo hacer es orar por ti y por tu corazón. Porque todos atravesamos por este tipo de aflicción en diferentes etapas de la vida. Y aunque hoy no puedas relacionarte o entender con exactitud a que me refiero, quiero darte un par de consejos para cuando tu vida pierda el sentido.

Lo primero princesa es encontrar el gozo en medio de las pruebas. Tienes que aprender a ver cada una de tus experiencias desde el punto de vista de Dios, desde Su perspectiva. No es creer que la situación en sí sea feliz, claro que no. Te va a doler, va a costar. Pero entender que al caminar por ese valle algo muy valioso para tu vida está en proceso.

Encontrar el gozo en el sufrimiento, aunque se lea irónico y contradictorio, no significa actuar alegre ante la tragedia y el dolor, sino saber que, incluso una situación sin sentido, usa Dios. ¿Cómo llegas a ese entendimiento? Confiando en Dios. Confiar en Él y tener la certeza que Dios es soberano, Él está en control. Confía en Él y Él hará. Hay un propósito, hay una enseñanza. La prueba de tu fe produce paciencia. Al entender esto, Isabella, al entender que Dios nada desperdicia sino que todo lo utiliza, es cuando podemos gozarnos. Es cuando podemos encontrar el gozo en una situación devastadora.

Vas a tener el corazón roto, vas a llorar, pero Dios es tu consolador. El quiere que sepas que los que vivas en el tiempo presente no se compara con lo que está por venir. Ten presente en el dolor que Dios tiene un propósito. Gózate en Él. Al terminar el proceso, serás más la mujer que Dios quiere que seas.



Isabella no entendía realmente a que se refería su tía, que había omitido el saludo de despedida en esta carta. En sus dieciocho años de vida no había experimentado lo que se describía en la carta. Pero reconocía que si su tía había decidido compartir ese mensaje era porque en algún momento de su historia iba a pensar y creer que la vida no tenía sentido.

La joven decidió hacer una pausa. Quería reflexionar sobre las primeras cuatro cartas. Su tía había condensado temas extensos en cuatro hojas de papel, por lo que le surgían dudas. Hubiera querido que su tía estuviera cerca para aclarárselas.


Decidió seguir ordenando su habitación, tal vez así se iban aclarando sus pensamientos. Pensó que colocar un tablero con las cartas sería un muy buen recordatorio por si algún día se encontraba en cualquiera de las situaciones que su tía había mencionado. Guardó las cartas sin leer en su mesa de noche y colocó las cartas leídas en la pared frente a su cama. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

If you don't like it, there's no need to be rude... Otherwise I'll remove your comment!